jueves, 1 de abril de 2010


Cuando decimos lo que nos pasa inevitablemente existe el alivio, poner en palabras lo pensado y sentido parece ser un gran ejercicio.Facilita que el acuerdo llegue, nos pone en posición de juego.
Escuchar al otro es diferente,ponerse en la piel, realmente escuchar, tratar de empatizar no es tarea facil pero es importante la práctica para que al fin nos salga bien.Lo que llamamos escucha activa, con conciencia, con amor y respeto por lo que el otro nos cuenta.
Algunas cosas marcan un antes y un despues en las relaciones humanas, estos momentos de de sinceridad y desahogo son preciosos, movilzadores, explosivos...mas cuando son mis hijos los que desbordan de emociones que no quieren guardarse para si...me hace feliz verlos tan conectados con lo que les pasa..

3 comentarios:

  1. Es cierto, hablar es un ejercicio liberador... y escuchar, realmente escuchar, es un ejercicio de humildad y de amor.

    Lindo post.

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  2. Es cierto. Nada mejor que ver a tus hijos siendo honestos con lo que sienten. Y que puedan entender qué hacer con ello. Van a ser muy buenas personas, y sobre todo felices. Un abrazo.

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